Una película de Fassbinder -Una mierda otra vez, pero no lo lean, hijos de putas!!!-

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Una película de Fassbinder -Una mierda otra vez, pero no lo lean, hijos de putas!!!-

Mensaje  Batman el Lun Jun 28, 2010 10:22 pm

Una película de Fassbinder…

Hace unos días venía caminando por la calle como un verdadero pelotudo, no? Pensaba yo, en las coincidencias que pueden encontrarse entre ciertas descripciones que hacen Marx y Nietzsche de los alemanes. Inmediatamente vino a mi mente una película de Reiner W. Fassbinder, cineasta alemán de los 70s –si no arranca la década anterior-. Seguramente vino a mí porque está situada en el siglo XIX, y así obtuve una imagen de alguna procedencia de cómo debió haber sido la Alemania donde vivieron los dos teóricos nombrados.
Bien, la recordé, y más allá de ciertos detalles puntuales, era la historia de una joven mujer de 19 años que era introducida a un diplomático, para casarse con él, y de esa forma poder alcanzar una vida mejor. El diplomático era bastante mayor que ella pero podría proporcionarle educación y un lugar de prestigio en la sociedad.
Así las cosas para el diplomático ella era un adorno, y para ella era la posibilidad de un amor que no se iría a concretar nunca porque él nunca se hacía presente en la vivienda de ambos, debido a su trabajo, verdad? Naturalmente ella se enamora del tutor que era un poco mayor que ella, y era además, alguien con quién podía compartir más tiempo.
Sí, linda historia realmente, porque el tutor se enamora de ella, y viven su amor a escondidas, hasta que, obvio; los descubren.
Lo interesante es que un amigo del diplomático le pregunta a él: ¿Realmente te interesa todo esto? No, respondió el diplomático, ni ella ni él –por el tutor, ¿no?-. Pero lo tengo que matar al tipo, es una cuestión de honor que debo cumplir. Así las cosas, se citan a la madrugada y al tutor lo fusilan sin más. El tutor le grita a ella amor me parece, o algo así… Muy típico, ¿no?
Al final la chica de 19 años, destrozada de dolor, le grita al diplomático con odio, pero éste no acusa recibo y vuelve a retirarse para retomar sus tareas laborales. Como no podía ser de otra manera, ella se pega un tiro.
En la escena final vuelven a aparecer los padres de ella que le habían recomendado al diplomático, en silencio, en el parque, con la tumba de ella enfrente de su desayuno, verdad? El perro se acerca, y la madre de la chica, realiza una agudísima observación; “Qué curioso, desde que se murió la nena, el perro pasa todo el tiempo llorando al lado de su tumba, como si entendiera que su cuerpo está allí…” El marido se queda mirando pero no realiza ni un solo gesto, ni uno con sus cejas siquiera. La mujer continúa, y le pregunta al marido; ¿No habrá estado mal lo que hicimos con ella? ¿No sería muy joven para irse sola a otro estado a iniciar una nueva vida con un hombre que casi nunca estaba presente? Más con lo afectiva que ella era…
El marido respira, mirando al perro y con el té en su mano, en el medio del jardín, y responde; No…
Y nada más, la imagen se aleja en silencio, entran en plano las hojas de los árboles moviéndose y los dos tipos desayunando en el parque van saliendo de foco.
Es el final de la cinta.
Reflexioné una serie de cosas acerca de lo que pensaban Nietzsche y Marx con respecto a la película.

¿Después?
Fue lo de Kraft, insoportable el tráfico por una manga de delincuentes que no entienden que “si uno vive en su casa, y los que vienen hacen lío, uno tiene derecho a echarlos…” ¿No?
A los pocos días pararon los chicos del subte, y la ciudad de Buenos Aires quedó de rehén “de cualquiera…” Todos tocaban bocina, gritaban, expresaban tanta bronca, realmente fue demencial, porque todo lo que planeamos ese día no se pudo hacer, o se pudo hacer a medias. Con que derecho, No?… Porqué tenemos que bancarnos tanto atropello, como es que lo podemos permitir… No?
¿Pero que, hay más?
Da la sensación de que este es un escrito de un esquizofrénico que no conduce a nada… Pará un toque…
Entonces mi compañero de trabajo se siente mal, no? Dice que le falta el aire, se acuesta, llaman a los paramédicos, para ese momento nosotros estamos a su alrededor. Luego nos corremos. Cuándo él se incorpora, comienzan a doblársele los dedos, y la boca, el tipo quiere hablar pero no puede… A ver, si me explico un toque, él del lado de adentro quiere interactuar, y se ve que lo intenta, pero el cuerpo no le responde, esto es así porque babeando pide que le enderecen los dedos, uno de sus compañeros lo hace, pero éstos vuelven a endurecerse y doblarse hacia adentro… Sí, tampoco se puede parar, entonces lo atan como a Hanibal Lecter y lo ponen en una suerte de camilla, mientras el mismo que había intentado enderezarle los dedos, le dice que así seguro que en la facu lo aprueban (por si no se entiende en este relato, ese tipo intentó hacer un chiste). El pibe se fue, en la ambulancia, con una compañera del trabajo, a un hospital. Dos de los que quedan acá dicen algo así como; ¿Qué imagen no? Pero luego insisten en chistes acerca de cómo la chica que se fue en ambulancia seguro que tenía todo arreglado con el de la parálisis para irse de joda… Yo levanto la vista y pregunto si se habían dado cuenta que él veía todo y lo entendía, pero que el cuerpo no le respondía, y esa sensación debía ser terrible… Pero no, no pegó onda el comentario…
Al rato llega otro de los pibes, que entra más tarde, le cuentan la historia, y él dice; Naaa… No van a estar así, si eso es cierto…
Pero sí!!! Era cierto!!! Muy gracioso y re loco no?
Al rato estoy comiendo en el mismo establecimiento, todos relativamente en silencio, y la chica que lo acompañó al pibe en la ambulancia dice; “Es muy loco ir adentro de una ambulancia con la sirena, yo nunca había viajado así…” Ja… Me hubiera reído yo… Pero que sé yo…
Se me vinieron imágenes de películas de Kusturica, el Grotesco, el tipo ahogándose y todos los demás gritando, saltando, luego vino a mi mente el inicio de la película de Fellini donde él es un director que no sabe que obra hacer, y en la escena se ahoga adentro de un auto y todos lo miran…
Seguí pensando y dije, NO… Es la de Fassbinder, ésta es la película de Fassbinder…
¿Usted no cree que esto es demasiado? ¿No cree que existe cierta insensibilidad?
No…
Eso respondería el personaje, no?


Hace unos días venía caminando por la calle como un verdadero pelotudo, no? Pensaba yo, en las coincidencias que pueden encontrarse entre ciertas descripciones que hacen Marx y Nietzsche de los alemanes. Inmediatamente vino a mi mente una película de Reiner W. Fassbinder, cineasta alemán de los 70s –si no arranca la década anterior-. Seguramente vino a mí porque está situada en el siglo XIX, y así obtuve una imagen de alguna procedencia de cómo debió haber sido la Alemania donde vivieron los dos teóricos nombrados.
Bien, la recordé, y más allá de ciertos detalles puntuales, era la historia de una joven mujer de 19 años que era introducida a un diplomático, para casarse con él, y de esa forma poder alcanzar una vida mejor. El diplomático era bastante mayor que ella pero podría proporcionarle educación y un lugar de prestigio en la sociedad.
Así las cosas para el diplomático ella era un adorno, y para ella era la posibilidad de un amor que no se iría a concretar nunca porque él nunca se hacía presente en la vivienda de ambos, debido a su trabajo, verdad? Naturalmente ella se enamora del tutor que era un poco mayor que ella, y era además, alguien con quién podía compartir más tiempo.
Sí, linda historia realmente, porque el tutor se enamora de ella, y viven su amor a escondidas, hasta que, obvio; los descubren.
Lo interesante es que un amigo del diplomático le pregunta a él: ¿Realmente te interesa todo esto? No, respondió el diplomático, ni ella ni él –por el tutor, ¿no?-. Pero lo tengo que matar al tipo, es una cuestión de honor que debo cumplir. Así las cosas, se citan a la madrugada y al tutor lo fusilan sin más. El tutor le grita a ella amor me parece, o algo así… Muy típico, ¿no?
Al final la chica de 19 años, destrozada de dolor, le grita al diplomático con odio, pero éste no acusa recibo y vuelve a retirarse para retomar sus tareas laborales. Como no podía ser de otra manera, ella se pega un tiro.
En la escena final vuelven a aparecer los padres de ella que le habían recomendado al diplomático, en silencio, en el parque, con la tumba de ella enfrente de su desayuno, verdad? El perro se acerca, y la madre de la chica, realiza una agudísima observación; “Qué curioso, desde que se murió la nena, el perro pasa todo el tiempo llorando al lado de su tumba, como si entendiera que su cuerpo está allí…” El marido se queda mirando pero no realiza ni un solo gesto, ni uno con sus cejas siquiera. La mujer continúa, y le pregunta al marido; ¿No habrá estado mal lo que hicimos con ella? ¿No sería muy joven para irse sola a otro estado a iniciar una nueva vida con un hombre que casi nunca estaba presente? Más con lo afectiva que ella era…
El marido respira, mirando al perro y con el té en su mano, en el medio del jardín, y responde; No…
Y nada más, la imagen se aleja en silencio, entran en plano las hojas de los árboles moviéndose y los dos tipos desayunando en el parque van saliendo de foco.
Es el final de la cinta.
Reflexioné una serie de cosas acerca de lo que pensaban Nietzsche y Marx con respecto a la película.

¿Después?
Fue lo de Kraft, insoportable el tráfico por una manga de delincuentes que no entienden que “si uno vive en su casa, y los que vienen hacen lío, uno tiene derecho a echarlos…” ¿No?
A los pocos días pararon los chicos del subte, y la ciudad de Buenos Aires quedó de rehén “de cualquiera…” Todos tocaban bocina, gritaban, expresaban tanta bronca, realmente fue demencial, porque todo lo que planeamos ese día no se pudo hacer, o se pudo hacer a medias. Con que derecho, No?… Porqué tenemos que bancarnos tanto atropello, como es que lo podemos permitir… No?
¿Pero que, hay más?
Da la sensación de que este es un escrito de un esquizofrénico que no conduce a nada… Pará un toque…
Entonces mi compañero de trabajo se siente mal, no? Dice que le falta el aire, se acuesta, llaman a los paramédicos, para ese momento nosotros estamos a su alrededor. Luego nos corremos. Cuándo él se incorpora, comienzan a doblársele los dedos, y la boca, el tipo quiere hablar pero no puede… A ver, si me explico un toque, él del lado de adentro quiere interactuar, y se ve que lo intenta, pero el cuerpo no le responde, esto es así porque babeando pide que le enderecen los dedos, uno de sus compañeros lo hace, pero éstos vuelven a endurecerse y doblarse hacia adentro… Sí, tampoco se puede parar, entonces lo atan como a Hanibal Lecter y lo ponen en una suerte de camilla, mientras el mismo que había intentado enderezarle los dedos, le dice que así seguro que en la facu lo aprueban (por si no se entiende en este relato, ese tipo intentó hacer un chiste). El pibe se fue, en la ambulancia, con una compañera del trabajo, a un hospital. Dos de los que quedan acá dicen algo así como; ¿Qué imagen no? Pero luego insisten en chistes acerca de cómo la chica que se fue en ambulancia seguro que tenía todo arreglado con el de la parálisis para irse de joda… Yo levanto la vista y pregunto si se habían dado cuenta que él veía todo y lo entendía, pero que el cuerpo no le respondía, y esa sensación debía ser terrible… Pero no, no pegó onda el comentario…
Al rato llega otro de los pibes, que entra más tarde, le cuentan la historia, y él dice; Naaa… No van a estar así, si eso es cierto…
Pero sí!!! Era cierto!!! Muy gracioso y re loco no?
Al rato estoy comiendo en el mismo establecimiento, todos relativamente en silencio, y la chica que lo acompañó al pibe en la ambulancia dice; “Es muy loco ir adentro de una ambulancia con la sirena, yo nunca había viajado así…” Ja… Me hubiera reído yo… Pero que sé yo…
Se me vinieron imágenes de películas de Kusturica, el Grotesco, el tipo ahogándose y todos los demás gritando, saltando, luego vino a mi mente el inicio de la película de Fellini donde él es un director que no sabe que obra hacer, y en la escena se ahoga adentro de un auto y todos lo miran…
Seguí pensando y dije, NO… Es la de Fassbinder, ésta es la película de Fassbinder…
¿Usted no cree que esto es demasiado? ¿No cree que existe cierta insensibilidad?
No…
Eso respondería el personaje, no?

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