60 Metros

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

60 Metros

Mensaje  Ricaurte el Miér Ago 18, 2010 10:12 pm

60 Metros


¿60 metros tiene que correr ÉL? ¿60METROS?!!! Para relevar al 8, que tiene 20 años y se fue, y pararlos!!!!? La reputa madre que los remil parió!!! Hijos de PUTAS!!!

La verdad es que no los había puteado en todo el partido. Normalmente no me gusta hacerlo. Además, tengo la idea de que no es culpa de ellos tener que poner el pecho en un momento así: quizás no es que sean malos; quizás los come la presión; quizás es que no tienen el tiempo que han tenido otros en contextos diferentes; seguramente sea la culpa de la dirigencia anterior antes que de estos jugadores. Quizás, si soñaron con jugar acá jamás soñaron que sería en circunstancias como estas...
Pero en ese momento sinceramente no pude más, no soporté la angustia y la escupí, un síntoma de desesperación...
Es que ver eso fue como si me hubiesen metido un tiro en el pecho, como si repentinamente me hubieran destrozado el alma. La garganta se me hizo un nudo, los ojos se me pusieron vidriosos, y de ahí hasta que me fui solo pude cantar una vez más...
Y hasta deseé que él no estuviera allí, casi que hubiese preferido que ya no estuviera jugando y desde afuera criticara, como lo hace Francescoli desde el´98; o jugara al opinólogo sin filtros, como lo hace Alonso.
Pero no, el tipo estaba ahí, adentro de la cancha, y era la segunda vez que lo hacía. La primera había sido a los 43 minutos del segundo tiempo: cuando corrió a Formica 60 metros y lo terminó agarrando de la camiseta para parar la contra de Newell´s que iba a terminar en el segundo gol; la segunda fue en tiempo de descuento, volvió a correr 60 metros y llegó junto con Almeyda, al costado del área propia a recuperarla para volver a salir... De la primera, los buitres de siempre, te pueden decir que está vendiendo humo, que luego se tomó el gemelo derecho, que se quedó sin aire, pero que lo hace porque se quiere salvar solo de los insultos generales. Yo sé que no es así, nadie jamás en esa cancha le va a reprochar nada y todos lo saben. Y lo saben porque está harta la historia de ver ídolos que, ante un equipo que no lo acompaña, que juega mal; se quejan, ponen mala cara, y caminan la cancha moviendo la cabeza de un lado al otro, pero ni a palos te corren a un rival hasta la posición del 4.
Pero basta ver la segunda corrida, repito, en tiempo de descuento, y hasta el área propia, para que se te ponga la piel de gallina en todo el cuerpo, para que se te llenen los ojos de lágrimas, y quieras matarlos a todos... Porque en la última jugada del partido, en el minuto 49 del segundo tiempo, estaba parado como 10 pinchándola por detrás de la línea de 4 del rival, para asistirlo a Funes Mori nuevamente, en la medialuna del área rival, y si el 9 tenía 2 años en Primera, o era otro, terminaba en gol...
Ahí se me cayó la historia en la cabeza, recordé que a los 14 años debutó en la primera de Ledesma, en su Jujuy natal. Que en un partido que su equipo había arreglado con su rival de toda la vida el empate porque clasificaban los 2, él entró faltando pocos minutos, hizo una jugada descomunal y definió el encuentro picándosela al arquero... Sí, ya la picaba hace 22 años... Y generó un desastre dirigencial y con los propios compañeros, que luego le explicarían porque nadie lo saludó en el festejo. Recordé que lo encaró de toque al Pipa Higuaín luego de que este lo revoleara por el aire en su primera práctica en River, y lo dejó parado. Ni siquiera tenía 10 partidos en inferiores. Que se la había jugado al venir a River, porque no tenía ningún contacto para probarse, que sí tenía en boca o el rojo. Que salió campeón en el 93 por primera vez, el año que se pega el primer palo público con el auto, antes de un River Newell´s en Rosario (1-1 gol de Crespo). Recordé aquel partido con Mandiyú de un viernes a la noche, era su cumpleaños, que ganamos 5-3, y metió un gol con doble o triple enganche en el área rival para luego ir a abrazarse con Passarella. Aquella victoria en la boca donde abre el resultado con una corrida eléctrica que termina con un fusilamiento al mono Navarro Montoya. Aquel otro partido en la bombonera donde se gana un lugar en la lista del Mundial ´94 con 20 años, él y Mac Allister se lo disputaban. Varios recuerdan como el colorado llegó a pedirle, "Pará de correr pendejo y la puta que te parió..." Le hicieron el penal, metió el segundo gol por encima del mono, sacó a Mac Allister de la lista. Fue al mundial con 20 años, y la rompió. Seguí pensando y visualicé aquella noche en el invierno del ´96, donde desbordó por derecha sirviéndole el primero a Crespo, y sobre el final de ese partido picó para presionar a Córdoba, quién salió mal, permitiéndole a Escudero tirar el centro del gol que nos daría la copa Libertadores. Recordé la amarga sensación del verano del ´97, me acuerdo patente ese día, cuando lo vendieron al Valencia... Los goles al Barca -aquel 4-3 sobre la hora luego de ir perdiendo-, los goles y títulos en Parma con Verón y Crespo; los goles a la Juve y al Milan con la Samp; siempre en las jodidas estaba el tipo.
Recordé como lo mataron en el ´98 por el cabezazo a Van Der Saar, por no ser profesional en ese momento, por dejar el equipo con 10; luego de haber recibido una falta que había sido penal, luego de haber bailado a Gary Neville contra Inglaterra, luego de haber sido otra vez, el mejor de Argentina. Y como, luego de eso, el tipo no se escondió, y pidió la 10 de vuelta, y jugó, y aún perdiendo le marcó a Brazil en Brazil en las siguientes eliminatorias. Y jugó su tercer mundial. Y volvió a River, y volvió a salir campeón, y volvió a ganarle a boca 3-0 en la boca; 3 pases gol metió ese día...
Y se fue a Turquía, y luego de ganarle al clásico 6-1 en un partido donde metió 2 goles e hizo historia, se escapó en un auto. Y pidió volver a River, pero volvió a Newell´s, 2 años después de estar sin el fútbol. Y lo vacunó a River en cuanto partido lo enfrentó. Y salió campeón, y fue ovacionado por la Lepra.
Y un día volvió al monumental, en una versión más jodida en la vida privada, con más momentos super emotivos, y con menos fútbol que antaño.
Lo recordé, pero no era eso; no era la indiscutible carrera, los títulos, los tres mundiales.
El chango. El chango está en el corazón de la gente gritando los goles, su manera real de hacerlo, sus cuelgues en el alambrado, sus calenturas y expulsiones, su honestidad para pedir una y mil veces volver a River cuando estaba lejos, su pedir la pelota siempre. Siempre.
En el relato de Lito diciendo: "Hacélo y me muero Chango... Este gol merece el grito de la gente, de TU gente, Ariel..." En el 5-0 a San Lorenzo abajo de una lluvia torrencial, donde se la picó a Saja desde el vértice del área.
Lo recordé en la boca de otros; de Verón pidiéndolo para Estudiantes cuando Simeone lo colgó por "problemas de conducta", en boca del mago Capria cuando dijo que era una gran persona, en los abrazos con Passarella, y ese regalo que Daniel contó que le dio con una foto de su hijo una tarde cualquiera en Italia. Lo recordé en los sueldos que le pagaba él de su bolsillo a los pibes de Newell´s cuando López no lo hacía. Cuando le hizo el gesto a la popular de River de disculpas -post GOLAZO-, y luego miró a la palco de López y le dijo "Poné la plata", porque el plantel no cobraba. Cuando el Tolo lo pidió para el rojo.
Que, mientras muchos se tomaron el olivo a cualquier lugar del planeta evitando mancharse con la dirigencia de Aguilar, y asegurando que no volverían hasta que se fuera; él volvió, y se quedó, y pidió no irse, pero no se manchó. Y puso la cara con los compañeros que fueran, porque quería jugar. Porque no entiende de niveles y profesionalidades cuando su vida es un quilombo y aparece expuesta de manera potenciada en todos los diarios por los buitres de siempre. El chango pide la 10, y no se esconde nunca.
Por eso ayer, cuando desde antes del partido el Monumental cantó por él, cuando al despedir al equipo cantó por él, cuando ante cada intervención cantó por él, se estaba preocupando por darle amor, por retribuirle un poco de todo lo que el tipo dio, siempre y a pesar de todo. En las buenas y en las malas.
Y tengo mucho miedo, y creo que a mucha otra gente puede estar pasándole, de asquearme cuando él se vaya. De asquearme de la bassura del fútbol, y de los mentirosos que besen la camiseta; y no vuelva nunca más. Porque, cuando a uno le preguntan, para que gastás guita, para que corrés, no dormís, entrás antes al laburo para irte antes, si esos muertos no le ganan a nadie, respondo lo mismo que la toda la gente que estuvo anoche; lo voy a ver al chango.
Y no creo que sea porque la rompa, no supongo del todo que el hincha crea tanto en que él solo pueda levantar este inmenso Titanic que es River después de Aguilar, aunque se pasen todo el partido diciendo; "Por favor, ilumináte Ariel..." Es simplemente decirle gracias, te quiero hasta el final de nuestras vidas, mi amor por vos es de verdad.
Es darle algo del afecto que ese tipo tanto necesita.
Porque habrá tanta, pero tanta gente que se va a morir sin dejarlo todo por amor, que cuando uno ve a alguien que sí lo hace, conmueve. Y duele, duele muchísimo que en este, con la mejor de las persepectivas, su último año, se despida de esta manera, en el medio de tanta oscuridad, con murmullos que cantan; "Si nos mandán al descenso los vamo´a matar/Si nos mandán al descenso los vamo´a matar/ Que quilombooo/ Que quilombo se va a armaar..."
Uno piensa, ¿no? Que necesidad tiene este tipo de estar acá, si él no tiene que demostrar nada... Pero no es por demostrar o no hacerlo, está adentro de la cancha porque, evidentemente esa camiseta es también su vida, una vida jodida, pero la de él.
Y quiere salir, sacar a River de ese pozo del que no sale. Y ya no es por nada más que por amor. Y no importan las tapas de las revistas, de los diarios, o de los noticieros que necesitan la sangre de su vida privada, faltándole el respeto hasta el máximo de lo miserable y bajo, para vender la publicidad más cara. Otra vez, como hizo siempre, pide a gritos la 10 de River, y quiere jugar.
Y entonces, cuando a los 36 años, en el minuto 48 del segundo tiempo corre por segunda vez en 5 minutos 60 metros para recuperar una pelota en el área propia, relevando a un 8 que tiene 20 años; y la recupera y sale. Y en el minuto 49 está en el área rival pinchándola con la clase que tuvo siempre. Ahí, ahí a uno se le atraganta el veneno, el estómago se le hace un nudo, le sube el dolor. Queda absolutamente conmovido, y no puede decir más nada, hasta que el encuentro, uno de los más tristes que presencié en una cancha, concluye.
Y a uno le da verguenza, le parte el alma, casi que le pediría que deje todo, que ya está, que no se mate por esta caúsa que parece asquerosamente perdida, en la cual él es el único que se salva. Solo se queda de pie para gritar, con la voz partida: Orteeeega, Orteeeega, Orteeeega... Para decirle solamente a él, como siempre y hasta que deje de estar allí, gracias Chango.
avatar
Ricaurte

Mensajes : 307
Fecha de inscripción : 28/06/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Grande Chango!!!!

Mensaje  Eicham el Lun Ago 23, 2010 3:54 pm

Hermoso lo que escribiste Ricaurte!!!
Me emocione viendolo en vivo en el Monumental ese día y luego cuando lo vuelvo a leer...

GRACIAS Ariel por regalarnos esa magia cada partido que jugas!

avatar
Eicham

Mensajes : 16
Fecha de inscripción : 17/08/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.