Recortes de la Biografía de Keith Richards

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Recortes de la Biografía de Keith Richards

Mensaje  Batman el Mar Ene 04, 2011 10:59 pm

Las chicas

Patti hansen, en 1982. la unica mujer con la que se caso en su vida.

Yo no colecciono mujeres. No soy ni Bill Wyman ni Mick Jagger, que cuentan y anotan con cuántas chicas estuvieron. Nunca me pude ir a la cama con una mujer solamente por sexo. No me interesa. Quiero besarlas y abrazarlas y hacerlas sentir bien y protegerlas. Y dejarnos notas cariñosas al día siguiente y quedar en contacto. Prefiero masturbarme antes que echarme un polvo pasajero. Nunca pagué por sexo. Me pagaron, sin embargo. “Te amo, ¡y acá está la heroína!” En general, siempre me interesaron las chicas que no se me tiran encima. Y casi nunca doy el primer paso, porque no sé hacerlo. Sólo sé provocar tensión en el aire, la tensión del deseo. Eso es todo. En general, ellas toman la iniciativa.


La heroína

Con Anita empezamos esnifando heroína, durante un año o dos, junto con cocaína pura. Se llaman speedballs. Una hermosa y bizarra ley de la época, cuando empezó el Servicio de Salud nacional en Inglaterra, decía así: si eras un yonqui, te registrabas con tu médico, y él te registraba en las listas del gobierno como adicto a la heroína. Así obtenías pequeñas píldoras de heroína junto con la cantidad correspondiente de agua destilada para inyectarte. Y, por supuesto, todo yonqui va a pedir el doble de lo que necesita. Y había más: al mismo tiempo, lo quisiera uno o no, te daban la cantidad equivalente de cocaína farmacéutica. La teoría era que la cocaína iba a contrarrestar la heroína y a lo mejor convertir a los yonquis en miembros productivos de la sociedad, pensando que si tomaban nomás la heroína, se iban a tirar en una cama a meditar y leer y cagar y apestar. Y los yonquis por supuesto vendían la cocaína. Duplicaban su necesidad real de heroína, entonces vendían la mitad del envío, más la cocaína. Una estafa hermosa. Y fue sólo cuando el programa se terminó que empezó el problema con las drogas en Gran Bretaña. Así fue cómo yo me puse en contacto con la cocaína. Era May & Baker pura, salida de la botella. Una botella que solía decir: “puros cristales mullidos” más tibias y calavera, la advertencia de veneno. Una etiqueta bella y ambigua. La razón por la que todavía estoy acá es que siempre tomamos, dentro de lo posible, lo más puro, lo de mejor calidad. En esa época uno no se preocupaba por con qué estaba cortada o cosas por el estilo. A veces, claro, uno se iba al fondo del pozo y se metía cualquier cosa, pero eso fue cuando la heroína me tenía agarrado del cuello. Cuando me andaba drogando con Gram Parsons caí muy bajo, por ejemplo. Pero mi introducción a la heroína fue muy crème de la crème.


Mick Jagger


Cuando me limpié de heroína, a principios de los ‘80, perdí a Mick. Me di cuenta de que Mick había disfrutado una parte de que yo fuera un yonqui, la parte que no interfería con el negocio. Ahora aquí estaba yo, limpio. Volví con la actitud de OK, muchas gracias, de verdad. Quiero aliviarte del peso. Gracias por llevar la carga estos años en los que estuve ido. Te voy a recompensar. Nunca me mandé una enorme cagada, siempre te di buenas canciones para cantar. La única persona que se arruinó fui yo. Creo que esperaba una especie de explosión de gratitud, algo como ‘gracias a Dios, compañero’. Pero me encontré con que él era el jefe. Yo preguntaba qué está pasando acá, por qué hacemos esto, y no me respondía nada. Nada de nada. Y me di cuenta de que Mick tenía todas las cuerdas y no quería soltar ni una sola. No sabía que el poder y el control eran tan importantes para Mick. Siempre pensé que trabajábamos sobre lo que era mejor para nosotros. Mick se había enamorado del poder mientras yo era... artístico. La frase de ese período que todavía me resuena en los oídos es “Oh, Keith, callate”. La usaba mucho, muchas veces, en reuniones importantes, en cualquier lado. Incluso antes de que yo empezara a expresar una idea, era “Callate, Keith, no seas estúpido”. Ni se daba cuenta de lo que hacía. Era tan violento y grosero. Lo conozco hace demasiado, y se lo podía dejar pasar. Pero pensaba en eso todo el tiempo y dolía.

Mick se volvió inseguro, empezó a dudar de su talento, y ésa es, en mi opinión e irónicamente, la raíz de su arrogancia. Durante muchos años en los ‘60 Mick fue increíblemente encantador y gracioso. Era natural, fascinante. En algún momento, sin embargo, se volvió artificial. Se olvidó de lo bueno que era en espacios pequeños. Se olvidó de su ritmo natural. Sé que no está de acuerdo conmigo. Se olvidó de que él era novedoso, que creaba e imponía las modas, que lo hizo durante años. Es fascinante. Yo no lo entiendo. Es como si Mick aspirara a ser Mick Jagger, persiguiendo su propio fantasma. Nadie le enseñó a bailar hasta que tomó lecciones de baile. Charlie y Ronnie y yo solemos reírnos cuando lo vemos hacer un movimiento que aprendió de un instructor en vez de uno propio. Sabemos al instante cuándo se vuelve de plástico. Mierda, Charlie y yo venimos viendo ese culo desde hace 40 años: sabemos cuándo se sacude y cuándo le dijeron qué hacer... Me encantaba estar con Mick, pero no visito su camarín desde hace 20 años. A veces extraño a mi amigo. ¿A dónde demonios se fue?


Las drogas

A lo mejor el estilo de vida frenético tenía mucho que ver, pero yo tenía un sistema a fines de los ‘60. Tomaba un barbitúrico para despertarme, un subidón recreativo en comparación con la heroína, aunque igual de peligroso a su manera. Ese era el desayuno. Un Tuinal, inyectado, así pegaba más rápido. Y después una taza de té caliente, y después considerar si levantarse de la cama o no. Y más tarde a lo mejor un Mandrax o un Quaalude. De otra manera, tenía demasiada energía para quemar. Así que me despertaba despacio porque tenía tiempo. Y cuando el efecto se va, después de unas dos horas, te sentís más relajado, tomaste el desayuno y podés trabajar. Y a veces tomaba tranquilizantes para seguir adelante. Cuando estoy despierto, sé que los tranquilizantes no me van a dormir, porque ya dormí y porque es difícil dormirme. Lo que hacen es suavizar mi camino para los siguientes tres o cuatro días. No tengo intenciones de volver a dormir por un tiempo y sé que hay suficiente energía en mí que, si no desacelero, voy a quemar antes de terminar lo que sea que tenga que terminar, en el estudio, por ejemplo. Usaba las drogas como equipamiento. Rara vez las usaba por placer. Al menos, esa es mi excusa.



El retiro


Levitar es probablemente la analogía más cercana en referencia a lo que siento –sea en canciones como “Jumpin’ Jack Flash” o “Satisfaction” o “All Down The Line”– cuando me doy cuenta de que encontré el tempo exacto y que la banda me sigue. Es como despegar en un jet. Dejo de sentir mis pies tocando el suelo. Estoy elevado en este otro espacio. La gente me dice “¿Por qué no abandonan?”. Yo no puedo retirarme, no hasta que me muera. No creo que la gente entienda lo que obtengo de esto. No lo hago por el dinero o por la gente. Lo hago por mí.


Batman
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.